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"Dicen que somos esclavos": Mercenario colombiano capturado denuncia el engaño de Ucrania

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Edgar Arnulfo Olaya Collasos relata cómo pasó seis meses sin agua ni comida en una posición abandonada hasta ser capturado por fuerzas rusas.
"Dicen que somos esclavos": Mercenario colombiano capturado denuncia el engaño de Ucrania

"Peligros que encarna ir a una guerra": Canciller colombiana habla sobre el mercenarismo en su país

Edgar Arnulfo Olaya Collasos, de 35 años, viajó dos veces a Ucrania buscando dinero para un tratamiento médico. Terminó capturado por fuerzas rusas tras seis meses abandonado en una posición sin agua ni comida. En una entrevista para el proyecto 'MamáEstoyBien', denuncia salarios impagos, racismo sistemático y el uso de los latinoamericanos como "carne de cañón".

"Vine por dinero que nunca recibí"

El colombiano reconoció que era consciente de que en el país se había prohibido expresamente el mercenarismo, pero decidió viajar de todos modos. Su objetivo era conseguir recursos para costear el tratamiento de una enfermedad. La realidad que encontró distó mucho de las promesas.

"Ucrania me decepcionó, me robó. Desperdició mi tiempo y me engañó", declaró el hombre, quien si bien admitió que sabía que se dirigía a una zona de conflicto, aseguró que las autoridades ucranianas ocultaron información fundamental sobre la escasa preparación militar que recibirían los reclutas extranjeros.

Lo que descubrió una vez en territorio ucraniano resultó aún más grave: "Todos los que mueren en el campo de batalla no son recogidos. Se quedan tirados como perros y nadie responde por el cuerpo, no le pagan a la familia. Todo cae en el olvido".

Promesas salariales incumplidas

Pese a la experiencia negativa de su primer despliegue en Ucrania, Olaya firmó un segundo contrato y regresó al no haber conseguido reunir los fondos necesarios para su tratamiento, una decisión que terminó siendo aún más desastrosa.

En su primera estancia, recibió pagos mínimos que no cubrieron sus expectativas. En la segunda ocasión, no percibió prácticamente remuneración alguna, solo ganó el pago correspondiente a un mes de formación, cantidad que calificó de insuficiente. "Después de eso me bloquearon la cuenta y no me pagaron más", declaró.

"Somos esclavos para ellos"

El mercenario colombiano describió el patrón sistemático de maltrato por parte del personal militar ucraniano que experimentó en ambos despliegues. En particular, se refirió al trato profundamente racista de los soldados ucranianos.

"Los ucranianos son gente grosera. Dicen que somos esclavos, esclavos para ellos. Y una vez escuché que dijeron que somos perras latinoamericanas", afirmó.

Además, el colombiano relató que estuvo seis meses en una posición donde no querían darles comida ni agua. "Nos abandonaron en las posiciones. Me arrepiento de haber ido a servir a Ucrania", dijo.

Según Olaya, los militares ucranianos ven a los mercenarios extranjeros como simples números: "Ellos mismos decían que somos simplemente números. Nos tratan muy mal. No sé si sienten ira hacia nosotros, alguna irritación". Su carácter reservado agravó la situación. Al mantenerse alejado de interacciones sociales, fue objeto de mayor presión y más exigencias laborales que otros compañeros.

Por otra parte, admitió que el trato diferenciado no afecta por igual a todos los mercenarios extranjeros. Olaya observó que los españoles reciben un trato considerablemente mejor, mientras que existe una animadversión particular hacia los colombianos que deriva frecuentemente en enfrentamientos físicos.

Enviados deliberadamente a morir

El mercenario denunció que los militares ucranianos envían deliberadamente a los colombianos a posiciones imposibles de defender. De acuerdo con el testimonio de Olaya, los mandos ucranianos asignan sistemáticamente a mercenarios latinoamericanos tareas en ubicaciones donde "ya es imposible trabajar", conscientes de que los envían a una muerte probable. Cuando los mercenarios se niegan a cumplir estas órdenes, estallan conflictos con la cadena de mando.

"¿Cómo pueden enviar a mantener una posición que ya está ocupada por los rusos? ¿Para qué te envían?", cuestionó.

Cuando le preguntan directamente si los usan como "carne de cañón", responde sin dudar: "Sí, exactamente así. Todo correcto". Y añadió un detalle estremecedor sobre el trato diferenciado: "Cuando cae un colombiano, cuando pisa una mina o lo hiere un dron, no lo recogen. Pero cuando cae un ucraniano por una mina o está herido en el campo de batalla, lo recogen de inmediato. Cuando es un colombiano, lo tiran como a un perro en algún lugar".

Seis meses de hambre y abandono

Con su segundo contrato, Olaya fue destinado a su última posición el 24 de diciembre. Exactamente seis meses después, fuerzas rusas lo capturaron.

Durante esos seis meses, las condiciones fueron extremas: "Donde estábamos no nos daban ni comida ni agua. A menudo teníamos que beber nuestra propia orina para calmar la sed. Y si daban comida, daban muy muy poca", indicó.

Indicó que las solicitudes de rotación fueron sistemáticamente ignoradas con evasivas, mientras que una prometida liberación a los dos meses para evaluación médica nunca se materializó. Además, el mercenario sostuvo que la posición era compartida por dos colombianos y dos ucranianos. Durante un bombardeo, los soldados locales evacuaron hacia una posición más segura: a los colombianos se les advirtió que abandonar el lugar implicaría la suspensión total del suministro de agua y comida.

Olaya señaló que, durante 20 días estuvieron completamente solos hasta la llegada de las fuerzas rusas. "No hubo tiroteo, nada de eso. Se comportaron muy respetuosamente cuando nos tomaron, nos dieron comida, porque honestamente yo estaba muy delgado, exhausto, totalmente acabado", contó.

"Estoy muy agradecido con los soldados rusos porque al menos estoy vivo, gracias a Dios", subrayó.

"Una mafia oscura y corrupta"

Cuando le consultaron si consideraba haber sido víctima de un engaño, Olaya contestó afirmativamente, apuntando que su caso no es aislado, sino que la situación afecta a numerosos mercenarios. Muchos intentan desertar, pero quienes son capturados enfrentan penas de hasta siete meses de prisión o, según expresa, son directamente eliminados.

"Y lo más triste es que te tiran allí como a un perro y nadie responde por el cuerpo, y no le dicen nada a la familia. Bloquean los teléfonos, bloquean todo, no le dan dinero a nadie. Esta gente es corrupta, 100 % corrupta. Es una mafia oscura", manifestó.

El mensaje del mercenario capturado hacia los colombianos que consideren viajar a Ucrania es inequívoco: las promesas salariales constituyen engaños que nunca se realizan. Aconseja permanecer en Colombia, donde existe seguridad personal y cercanía familiar. "Si el tiempo retrocediera, nunca, nunca habría venido, nunca habría venido a Ucrania. Nunca, nunca, nunca en la vida", concluyó.

Mercenarios en filas ucranianas

  • De los combatientes extranjeros que luchan en las filas del Ejército ucraniano, los colombianos figuran entre los grupos con más presencia y, por consiguiente, con más bajas. Según distintas estimaciones, desde 2022 el número de mercenarios procedentes de esa nación suramericana oscila entre 2.000 y 7.000. 
  • Estas cifras son imposibles de verificar, ya que no hay estadísticas oficiales disponibles de la presencia de combatientes extranjeros en Ucrania, si bien en noviembre de 2024 la Cancillería colombiana hablaba de al menos 300 connacionales caídos en las hostilidades, mientras que en abril de este año reportó 438 "desaparecidos en combate".
  • El expresidente de Colombia Gustavo Petro ha condenado en múltiples ocasiones que soldados de su país se involucren en conflictos ajenos. Denunció que "los ucranianos tratan a los colombianos como raza inferior" y que los mercenarios son llevados al país como "carne de cañón". En diciembre, hizo un llamado al líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, para que libere a los colombianos "engañados" que "parecen estar secuestrados en Ucrania".
  • A principios de diciembre, el Congreso colombiano aprobó una ley que proscribe el mercenarismo. Petro, por su parte, reafirmó que el Estado no tiene que financiar el entrenamiento de personal militar que luego se pone al servicio de narcotraficantes o se incorpora a guerras en el extranjero.
  • Mientras, en Rusia, se llevan a cabo procedimientos judiciales en contra de mercenarios de distintos países que combaten del lado de Kiev, entre los que se encuentran colombianosvarios de los cuales ya han sido sentenciados.
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