En las últimas décadas, la energía nuclear ha recuperado un lugar destacado en la agenda energética mundial. La necesidad de garantizar un suministro eléctrico estable, reducir emisiones y desarrollar tecnologías que respondan a la creciente demanda impulsa nuevos proyectos nucleares en distintas regiones del mundo. En este contexto, Rusia se ha consolidado como uno de los principales actores del mercado nuclear internacional.
En el centro de esta estrategia se encuentra Rosatom, una corporación que reúne bajo una misma estructura prácticamente todas las etapas de la industria nuclear: desde la construcción de centrales hasta la producción de combustible, la formación de especialistas y el desarrollo de nuevas tecnologías.
¿Qué es Rosatom?
Rosatom es la corporación estatal rusa que integra prácticamente toda la cadena de la industria nuclear: desde la extracción y el enriquecimiento de uranio hasta el diseño, construcción y operación de centrales nucleares, la producción de combustible y la gestión del combustible nuclear usado y los residuos radiactivos. La corporación fue creada el 18 de diciembre de 2007 sobre la base de la Agencia Federal de Energía Atómica.
Rosatom opera también la flota rusa de rompehielos nucleares, fundamental para la navegación por la Ruta Marítima del Norte. Su actividad ya no se limita al sector nuclear: desarrolla tecnologías relacionadas con las energías renovables, almacenamiento de energía, hidrógeno e impresión 3D.
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De Asia a África
En el mercado internacional, Rosatom se ha convertido en uno de los principales proveedores de tecnología nuclear.
La compañía ha firmado acuerdos intergubernamentales con 12 países para la construcción de 33 unidades de generación, una cartera sin precedentes en el sector.
Los proyectos se encuentran en diferentes fases: desde estudios de ingeniería hasta la construcción y preparación para la puesta en marcha.

Según el director general de Rosatom, Alexéi Lijachov, hasta finales de 2026 está previsto poner en marcha cuatro unidades: una en Turquía, una en Bangladés y dos en China.
Uno de los proyectos internacionales más importantes es la central nuclear de El Dabaa, en Egipto, con cuatro unidades y una potencia total de 4.800 MW. En su construcción participan 25.000 trabajadores. Una vez terminada, cubrirá alrededor del 10 % de las necesidades eléctricas del país. La puesta en funcionamiento de las nuevas unidades de generación eléctrica permitiría a Egipto resolver parte de sus problemas con el suministro de electricidad y reducir la necesidad de aplicar medidas de ahorro energético, como la crisis que obligó a apagar el alumbrado público y el cierre de comercios a las 21:00.

La situación energética en Bangladés también es crítica: ante la escasez de gas y los frecuentes cortes de electricidad, las autoridades han aplicado medidas de ahorro y cortes programados. La crisis se ha agravado con el conflicto en el estrecho de Ormuz, que ha provocado interrupciones en los mercados energéticos y un fuerte aumento de los precios del petróleo y el gas. En este contexto, Bangladés espera con especial interés la puesta en funcionamiento de la primera unidad de la central nuclear de Rooppur, construida por Rosatom, como un paso importante para reforzar su seguridad energética y reducir la dependencia de los combustibles importados.
Rosatom también mantiene posiciones destacadas en distintos segmentos del ciclo nuclear: ocupa el primer lugar mundial en enriquecimiento de uranio (36 % del mercado mundial) y es uno de los principales productores de uranio y combustible nuclear.
La fórmula rusa que atrae a nuevos socios
Una de las principales ventajas de Rosatom es su oferta integral: puede participar en prácticamente todo el ciclo de vida de una central, desde la formación de especialistas, diseño y construcción, suministro de combustible, operación, gestión del combustible usado y residuos y, finalmente, desmantelamiento.
Otro factor es su apuesta tecnológica. Rusia es el único país que opera una central nuclear flotante y, junto con China, uno de los pioneros en construcción de reactores modulares pequeños. Rosatom también trabaja en reactores de cuarta generación, incluidos los reactores rápidos, capaces de reutilizar el combustible nuclear y reducir el volumen de residuos.
La corporación presenta sus proyectos internacionales no solo como construcción de centrales, sino como una forma de impulsar el desarrollo tecnológico de los países socios.
"En los países donde estamos presentes estamos creando industrias enteras, con su propia base científica y normativa, localizando la producción y formando especialistas. En esencia, estamos creando soberanía tecnológica para nuestros socios", declaró Lijachov.









